¿Con qué lentes estás viendo tu realidad?

¿Cómo nos sentimos cuando nos rechazan en una entrevista de trabajo? ¿Qué sentimos cuando nuestra pareja decide romper la relación? ¿Qué pasa cuando nuestro jefe nos descalifica en público? ¿Qué ocurre cuando un amigo nos excluye de sus invitaciones?

¿Qué diálogos internos tenemos ante estas situaciones?, ¿Cuáles son los sentimientos que llegan en ese momento?

Frente a estas situaciones suelen aparecer voces internas en nuestra mente que nos dicen que no somos valiosos, que no somos suficiente y que jamás seremos aceptados o aprobados. Estos pensamientos nos sumergen en sentimientos de negatividad, frustración, desilusión, tristeza y desesperanza. Luego de estos pensamientos y estos sentimientos surgen comportamientos que reafirman nuestros diálogos internos, pues nos paralizamos, nos aislamos, nos derrumbamos, nos limitamos a nosotros mismos y la vida cada día se va volviendo aún más frustrante y todo parece más difícil.

Lo curioso es que pocas veces nos damos cuenta de que participamos activamente en todo el proceso y que somos responsables de cómo estamos percibiendo la situación, los sentimientos que estamos experimentando y las acciones que estamos emprendiendo a partir de lo que hemos pensado y sentido.

Todo depende del filtro que estamos utilizando para ver nuestra realidad, todo depende de nuestra interpretación de los hechos. Es como si nos pusiéramos unas gafas para ver lo que nos ocurre y a través de esos lentes, viéramos las situaciones como desilusiones, derrotas y fuentes de sufrimiento, o por el contrario, decidimos cambiar nuestros lentes y a través de un filtro mental diferente podemos ver las situaciones desde una óptica de esperanza, motivación y optimismo.

Es por esta razón que ante una misma realidad, en algunos casos situaciones desafiantes como una catástrofe, un accidente o una grave enfermedad, algunas personas se reinventan y se fortalecen y otras personas se hunden y se dan por vencidas.

Si nos rechazan en una entrevista de trabajo, tendemos a hacer juicios y a calificar la situación como un resultado negativo, una derrota y nos podemos hundir en la autocrítica y la desilusión. Esto nos puede llevar a sentirnos muy inseguros, aislarnos y sentir temor de presentarnos a otra entrevista de trabajo pero ¿qué pasaría si en lugar de juzgar lo ocurrido elegimos usar otras gafas para ver los hechos?

El rechazo en una entrevista de trabajo puede ser un impulso para un cambio de área laboral o puede ser una motivación para mejorar nuestra formación profesional, desarrollar nuevas habilidades y competencias, fortalecernos y crecer. Como resultado de estas nuevas acciones es muy probable que surjan mejores oportunidades laborales en un futuro.

Cambiar la interpretación de los hechos es fundamental para modificar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Si pienso que en lugar de una derrota, esta situación me está impulsando, en lugar de deprimirme, frustrarme y desilusionarme, los sentimientos que van a surgir en mí son el entusiasmo, la motivación y el optimismo necesarios para tomar otras decisiones y emprender nuevas acciones.

Si nuestra pareja decide romper la relación es muy probable que esta situación nos afecte la autoestima y surja la idea de que no somos suficiente, que no valemos y por eso nos han dejado, pero ¿qué pasaría si elegimos ver esta situación de otra manera?

Inicialmente es muy probable que sintamos tristeza por la ruptura, pero luego descubriremos que es posible que esta ruptura nos permita retomar otras actividades constructivas que habíamos dejado de lado durante la relación, descubrir nuevos hobbies, llegar a nuevos espacios, viajar, conocer otras personas, tener experiencias placenteras, reconectarnos y redescubrirnos a nosotros mismos.

Lo que ocurre es que si nuestros pensamientos y sentimientos con respecto a la situación son limitantes y totalmente negativos, desde allí no tendremos la posibilidad de elegir una nueva realidad que nos permita avanzar hacia lo que realmente deseamos.

Recuerda que cuando eliges cambiar tu visión de la realidad, estás iniciando todo un ciclo para construir la realidad que realmente deseas.

La siguiente reflexión de un camino espiritual que sigo lo sintetiza muy claramente:

Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar. Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido y se me concede tal como lo pedí”.  Un Curso de Milagros.

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