LOS COSTOS DEL NO MERECIMIENTO

Muchos de nosotros crecimos en hogares en donde había una percepción distorsionada con respecto al merecimiento. A algunos nos inculcaron que debíamos anteponer los intereses de las demás personas por encima de los propios; elogiar a las demás personas antes que reconocernos a nosotros mismos como buenos y valiosos y en algunas situaciones rechazar halagos y cumplidos porque aceptarlos parecía pretensioso o arrogante.

Estas conductas aceptadas y estimuladas socialmente con la intención positiva de estar al servicio de las demás personas y lograr la aceptación, lamentablemente esconden un mensaje muy doloroso de no merecimiento, pues vamos incorporando en nuestro inconsciente una sensación de no ser valiosos ni importantes y por tal razón creemos que no merecemos acceder a lo que deseamos.

Las ideas de no merecimiento se extienden gradualmente a diversos ámbitos de nuestra existencia y en algunos casos se ven reforzadas por creencias populares colectivas frente a temas como la abundancia, el amor, la salud y el éxito, entre otras. Esto nos puede llevar a impedir que nuestros grandes sueños se hagan realidad porque en el fondo del corazón creemos que no merecemos eso que tanto añoramos.

Si crecimos en una familia que condenaba y censuraba la abundancia bajo las creencias de que “la riqueza corrompe”, “es mejor ser pobre, pero honrado” o “los ricos son malos” es muy probable que inconscientemente tengamos la sensación de no merecer el éxito económico, pues convertimos a la pobreza en una especie de ideal para ser buenos.

Por esta razón, aunque tengamos sueños y proyectos para atraer la riqueza a nuestras vidas, en nuestro interior hay una voz que nos advierte que si nos volvemos ricos dejaremos de ser buenos y que no merecemos la prosperidad. Esa idea nos lleva a que nuestros emprendimientos no prosperen, que tengamos quiebras económicas o que acumulemos deudas. Ese no merecimiento queda tan grabado en el inconsciente colectivo que hay familias que perpetúan los estados de escasez y carencia a lo largo de diferentes generaciones.

El costo del no merecimiento también aparece en las relaciones de pareja que fracasan. Este tema puede llegar a ser aún más complejo que el no merecimiento económico, pues involucra emociones que quedaron grabadas en nuestro inconsciente desde antes de tener memoria.

Es por esta razón que la búsqueda del verdadero amor puede convertirse en un ideal que trae muchas frustraciones y desilusión. Si buscamos el gran amor de la vida, pero lo que vimos en nuestra infancia fueron relaciones conflictivas y sufrimiento en las relaciones de pareja de nuestros padres, inconscientemente creemos que no merecemos una relación armoniosa, estable y duradera y por esta razón atraeremos personas no disponibles emocionalmente o agresivas, que nos llevarán a revivir el dolor y la frustración que vivimos en nuestro hogar.

La escritora y oradora Louise L Hay, reconocida representante del movimiento del Nuevo Pensamiento y una de las precursoras de los libros y las terapias de autoayuda, señala en su libro “El Poder está dentro de ti” lo siguiente: “Permítete aceptar lo bueno tanto si crees que te lo mereces como si no. La creencia de no ser merecedores es la resistencia a aceptar las cosas buenas en nuestra vida. Eso es lo que nos impide tener lo que deseamos. ¿Cómo vamos a decir nada bueno de nosotros si creemos que no nos merecemos lo bueno?”

El no merecimiento oculta una forma sutil y quizás imperceptible de auto desprecio y auto ataque, pues al no sentirnos merecedores, estamos limitándonos y privándonos de alcanzar todo aquello a lo que tenemos derecho y de esta forma constantemente nos estamos haciendo daño.

Louise nos recuerda la importancia de transformar nuestra relación con nosotros mismos para cambiar nuestras vidas. “Cuando te desprecias, desprecias el Poder que te ha creado. Empieza por cosas pequeñas. Dite a ti mismo que eres una persona maravillosa(….) Una vez que cuentas con tu propio amor, éste te acompaña durante el resto de tu vida, de modo que es preciso que hagas de ésta la mejor relación que tengas”.

Muchas de las reflexiones y recomendaciones en torno al merecimiento pueden parecer tan obvias y sencillas que da la impresión de ser innecesario practicarlas, sin embargo, si continuamos manteniendo en nuestras mentes las creencias limitantes que nos impiden acceder a todo lo bueno que la vida nos puede brindar, nos quedaremos atascados, no lograremos hacer nuestros sueños realidad y lamentablemente pagaremos altos costos negativos en las diferentes áreas de nuestras vidas.

Abre tu mente y tu corazón a todo lo que sí te mereces. Tú te mereces ser infinitamente feliz, abundante, saludable, próspero y amado. Te mereces todo esto y mucho más.

0 0 votos
Califica el artículo
guest
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
0
Me encantaría conocer tu opinión, comenta.x
()
x
Abrir chat
¿Tienes dudas?
Hola, ¿En qué podemos ayudarte?